-Pero mira que boquita.
Decía
con la mano sobre su barbilla, señalando sus labios, aunque en sus
pensamientos solo estuviesen las ganas de hacerselo en el baño.
-Cuando te deje ir, no pensé que volverías.
Contestó con una mirada llena de lágrimas, sabiendo que ella solo quiso amar mientras él solo pensaba en follar.