Soy de aquellas personas que sienten una liberación completa mientras práctica sexo, de esas que llegan al orgasmo teniendo ganas de repetirlo una y otra vez hasta llegar a lo más alto y aun así piensa en el próximo, de las que no temen a la sociedad y sus insultos por sentir demasiada atracción a la cama y a los aparatos reproductores. Hablo y escribo sobre ello sin un miedo al mundo, porque soy así, porque me llena, porque es una necesidad. No me considero ninfómana, y si lo fuera ¿qué problema hay? Adoro el sexo de una forma continua, lo amo.