Hay un chico en la caseta de enfrente, estoy en la playa y es de noche, no para de observarme, yo simplemente me dedico a calentarle más aún con mi mirada, fluye una penetración en mí, y voy acercando mi mano a mis pantalones, el sigue mirándome y sus labios ya están secándose, respira, se los lame, y seguro que se imagina que estamos en la cama y está lamiéndome a mí; empiezo a meter mi mano dentro de mi vaquero y mi braguita se esta humedeciendo, voy metiendo mis dedos al fondo, y él sigue mirándome, nadie se esta dando cuenta y parece que estamos solos, pero sabemos que estamos rodeados de personas, quizá eso influya más; seguimos con el juego y me guiña un ojo, yo le dedico una sonrisa, me hace una señal para ir al agua, pero no quiero, la verdad es que no me apetece tirarmelo, solo quiero seguir jugando, y le digo que no, mientras me toco una teta, él se me queda mirando y piensa que mis manos son las suyas, lo sé, ahora mismo estoy dentro de su cabeza y sé lo que quiere; me levanto y se queda asombrado, piensa que me voy para siempre y que jamás me volverá a ver, pero no es así, esto me está gustando y no puedo permitirme el lujo de irme, así qué solo me levanto a por un cigarrillo, pienso que eso le gustará; mientras doy una calada lo miro, y está ahí intentando meter su mano en su pantalón, pero le es imposible, yo hago un gesto guarro sin que nadie me vea, cosas que haría si su pene estuviera conmigo, y él está más acalorado, yo simplemente me estoy divirtiendo, sin pensarlo y sin poder más, se levanta y va corriendo al agua, veo que tarda mucho y pienso que está masturbándose, por lo tanto, cojo mis cosas y me voy, me lo pasé muy bien ésta noche, no hay más que dar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario