-De tus labios me separan tus sabanas-
Nos hemos tumbado, pero ni se me pasa por la cabeza acariciarte el pelo, deseo de ti hasta tus latidos en invierno, al fin y al cabo son mis ganas de besarte las que pelean con tus miradas, y es que ya no hay más que el poder follarte con los ojos, me acostumbré a que rozar tu mano me hacía tocar la luna, de vez en cuando siento que si quema no es por el sol si no por tus labios, y es una pena que hayas acabado dormida y tus sabanas nos separen.
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